AgroVista BioTech
Solicitar una revisión de parcela

Menos insumos a ciegas: primero el mapa, después el biofertilizante

En AgroVista BioTech trabajamos con cereal, olivar y viñedo de la provincia de Albacete. La idea es sencilla: los sensores remotos y las imágenes multiespectrales marcan las zonas donde el cultivo se comporta distinto, y ahí es donde tiene sentido sacar muestras de suelo y decidir qué bioinsumo aplicar y en qué cantidad. No se trata de cubrir toda la finca con el mismo producto, sino de entender qué pasa en cada rodal antes de gastar.

Si es la primera vez que trabajas con mapas de vigor, empezamos por una parcela piloto y un vuelo en el momento adecuado del ciclo. Con eso ya se ven diferencias reales y se puede planificar el muestreo microbiológico sin disparar el coste.

Ver cómo enfocamos las estrategias por cultivo Leer casos de parcelas ya monitorizadas

Preguntas que nos llegan antes de empezar

Antes de contratar un vuelo multiespectral o encargar análisis microbiológicos, casi todo el mundo plantea lo mismo. Recogemos aquí las dudas más repetidas en las visitas a parcelas de Albacete y comarca, con respuestas directas y sin rodeos.

Plantear una duda concreta
¿Qué resolución necesito en las imágenes para que el mapa de vigor sirva de algo?

Para distinguir zonas de manejo dentro de una parcela de cereal o viñedo, conviene trabajar por debajo de los 10 cm por píxel. Por encima de esa cifra el mapa se vuelve bonito pero poco operativo: las manchas de estrés se mezclan y no permiten decidir dónde pinchar para muestrear. En olivar con marcos amplios se puede relajar hasta 15 cm, siempre que el vuelo se planifique con solape suficiente y a media mañana, cuando la sombra no falsea los índices.

¿Cada cuánto conviene volar durante la campaña?

Depende del cultivo y del objetivo. En cereal de secano suelen bastar tres vuelos: nascencia, ahijado y espigado. En viñedo merece la pena añadir uno en envero para ver cómo responde la planta al bioinsumo aplicado. Volar cada semana genera mucho dato y poca decisión. Lo razonable es fijar los momentos con antelación y ajustar solo si aparece un evento puntual, como una granizada o un riego mal repartido.

¿Los mapas de vigor sustituyen al análisis microbiológico del suelo?

No, y desconfía de quien lo plantee así. El mapa indica dónde hay diferencias de vigor, pero no dice por qué. Puede ser compactación, salinidad, falta de materia orgánica o un problema de microbiología. El análisis microbiológico es el que confirma la causa. Lo útil es usar el mapa para decidir en qué tres o cuatro puntos de la parcela merece la pena pagar ese análisis, en lugar de muestrear a ciegas en cuadrícula.

¿Qué pasa si mi maquinaria no permite dosis variable?

Es más común de lo que parece. En ese caso se trabaja con zonas de manejo y se aplica el bioinsumo por pases diferenciados, aunque sea de forma manual o con el equipo que haya. No hace falta invertir en tecnología nueva para empezar: basta con saber qué parte de la parcela responde distinto y tratarla aparte. La dosis variable llega después, cuando el agricultor ya ha visto que la zonificación tiene sentido en su explotación.

¿Sirve esto para parcelas pequeñas o solo para grandes extensiones?

Funciona en cualquier tamaño, pero el coste por hectárea cambia mucho. En parcelas por debajo de dos o tres hectáreas, el vuelo y el análisis se reparten entre poca superficie y el retorno es más lento. Aun así, en cultivos de alto valor como hortícolas o viñedo de calidad, puede compensar si se detecta a tiempo un problema localizado. En secano extenso el umbral razonable para empezar suele estar por encima de las diez hectáreas.

¿Cuánto tarda en estar listo un mapa desde el vuelo?

Con condiciones normales de proceso, entre tres y cinco días laborables desde que se realiza el vuelo. Ese plazo incluye el mosaico, el cálculo de índices y la zonificación. Si hay que esperar ventanas de nubosidad o el cultivo está en una fase delicada, puede alargarse. Lo que no hacemos es entregar un mapa sin haber revisado antes que los datos son coherentes con lo que se ve en campo.

Lo que dicen quienes ya trabajan con mapas de vigor

Parcelas de cereal, olivar y viñedo en la provincia de Albacete y comarcas vecinas. Estas valoraciones vienen de campañas reales en las que el vuelo multiespectral sirvió para decidir dónde muestrear y dónde aplicar bioinsumos, no para colgar un mapa en la pared.

Llevábamos dos campañas aplicando biofertilizante a toda la parcela por igual. Con el mapa de vigor de AgroVista redujimos el muestreo microbiológico a tres zonas y ajustamos la dosis en cada una. El ahorro de producto se notó, pero lo que más valoramos fue dejar de adivinar.
Silvia Tejeda Responsable técnica, finca de cebada en Chinchilla de Montearagón
Nos costó entender al principio que el NDVI se satura en floración. El equipo nos propuso combinar NDRE en los vuelos de mayo y los mapas empezaron a decir algo útil. Ahora planificamos el análisis de suelo con esa información delante.
Dr. Leire Venegas Asesora agronómica, olivar en la Manchuela
La parte que más me convenció fue la zonificación. Pasamos de un mapa con colores a una prescripción que el tractor podía ejecutar. Empezamos con dos zonas y en la segunda campaña ya trabajábamos con tres sin complicar la aplicación.
Martina De la Cruz Explotación familiar, viñedo en Villarrobledo
Nos entregaron el informe con los índices, las fechas de vuelo y una propuesta de puntos de muestreo. No hubo que interpretar nada raro ni pedir aclaraciones. Eso, en una cooperativa con veinte socios, es lo que marca la diferencia.
Dña Gabriela Urrutia Coordinadora de campo, cooperativa de La Roda
Hicimos un vuelo de control después de aplicar el bioinsumo y se veía la respuesta en las zonas tratadas. Repetiremos el ciclo la próxima campaña con el mismo protocolo, ajustando solo la fecha del segundo vuelo.
Úrsula Barrios Gestora de parcela, cereal de secano en Albacete

Lo que aporta la teledetección antes de tocar el suelo

Trabajamos con imágenes multiespectrales y sensores remotos para localizar las zonas de la parcela donde el análisis microbiológico tiene sentido. No se trata de muestrear más, sino de muestrear donde el dato cambia la decisión.

Lectura de índices de vigor

Combinamos NDVI y NDRE sobre la misma parcela para separar biomasa de estrés nutricional. En cebada de secano y viñedo de la comarca, esa diferencia marca qué rodales conviene revisar primero y cuáles pueden esperar a la siguiente campaña.

Zonificación para el muestreo

Traducimos el mapa de vigor a polígonos de manejo con superficie acotada. Cada zona se convierte en un punto de muestreo microbiológico concreto, con profundidad y número de submuestras definidos antes de salir al campo.

Análisis microbiológico dirigido

Enviamos a laboratorio solo las muestras que aportan información: recuento de bacterias solubilizadoras de fósforo, hongos micorrícicos y actividad enzimática. El resto del suelo se caracteriza con datos de la imagen y no genera coste adicional.

Prescripción de bioinsumos

Con el mapa y los resultados de laboratorio preparamos una receta de dosis variable que la maquinaria disponible pueda ejecutar. Si el equipo no admite variabilidad, planteamos dos o tres zonas fijas y ajustamos en la campaña siguiente.

Seguimiento con vuelo de control

Programamos un vuelo posterior a la aplicación para comprobar si la respuesta del cultivo coincide con lo previsto. Ese contraste entre mapa inicial y mapa final es lo que permite corregir el plan en la siguiente rotación.

Puedes ver el detalle operativo en soluciones por cultivo o revisar casos reales de parcelas antes de decidir el primer vuelo.

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